El Sahara empieza a sentirse durante el camino
La salida de Marrakech hacia las dunas tiene su propio relato. Primero llegan las curvas del Alto Atlas y los pueblos de montaña. Después aparecen los edificios de tierra del sur y un paisaje que se abre poco a poco. La arena es el destino esperado, pero entre la ciudad y el campamento hay mucho Marruecos por descubrir.
Por eso importa elegir la ruta. Merzouga se alcanza atravesando la zona del Dades y el Todra, hacia Erg Chebbi. Chigaga sigue el valle del Draa hasta M’Hamid y continúa por pistas. Son viajes con personalidades distintas, aunque ambos terminen una de sus jornadas junto a las dunas.
Nuestra familia tiene sus raíces en M’Hamid El Ghizlane y trabaja en turismo desde 1998. Esa relación nos hace mirar también los pueblos y la vida que rodean al desierto. Al aconsejarte una ruta, pensamos en todo el recorrido, no solo en la noche del campamento.
Merzouga: el placer de ver cómo cambia el sur

Después del Atlas, Ait Ben Haddou invita a bajar del vehículo y mirar de cerca. Las casas de tierra se agrupan en la ladera, con pasajes y torres que parecen continuar el color del terreno. Caminar permite descubrir un lugar que tiene más matices que su imagen de escenario de cine.
La primera noche se pasa en la zona del Dades. Al día siguiente, la ruta se acerca al Todra: las grandes paredes de roca cambian la escala del paisaje antes de seguir hacia Merzouga, el pueblo junto a Erg Chebbi.
Cuando baja la luz, las sombras dibujan mejor las crestas. El paseo en dromedario incluido acompaña la llegada a la arena, y después queda la noche en el campamento. La tarde y la mañana siguiente concentran la estancia en las dunas; el tercer día trae la larga carretera de regreso.
El viaje compartido a Merzouga con vuelta a Marrakech tiene sentido si vuelves a tu alojamiento en la ciudad y disfrutas de una ruta donde los paisajes intermedios son parte de la experiencia.
Fez convierte el último día en una continuación
Si ya has reservado unos días para Fez, llegar allí después de Merzouga puede encajar muy bien en el viaje. Se mantienen la noche en el Dades y la noche en Erg Chebbi. Lo que cambia es la dirección del día siguiente: valle del Ziz, corredor del Atlas Medio y llegada a Fez.
Tras las dunas vuelven los contrastes entre zonas secas y espacios cultivados. Más al norte, la altura modifica otra vez el paisaje. Sigue siendo una etapa importante de carretera, pero cada tramo te acerca al siguiente destino de tus vacaciones.
Esta es la opción que consideraríamos primero si quieres explorar Fez después del Sahara. Deja la primera tarde para instalarte, especialmente si duermes en un riad de la medina. El tour de Marrakech a Fez por Merzouga termina allí; la visita de la ciudad merece su propio tiempo, fuera de esa jornada de traslado.
Chigaga: palmeras, pueblos y la entrada por pistas

Chigaga propone otra manera de cruzar el sur. La primera noche se pasa en Agdz. Después, el Draa acompaña la ruta por Zagora y Tamegroute hasta M’Hamid. Las palmeras señalan dónde el agua ha hecho posibles los cultivos y los asentamientos; ese paisaje habitado da sentido a la carretera.
En Tamegroute, el taller de cerámica acerca el recorrido al trabajo de los artesanos. La antigua escuela coránica abre otra ventana a la historia del lugar. Más adelante aparece M’Hamid, un pueblo vivo desde el que se organiza la aproximación al desierto.
El traslado previsto en 4×4 continúa por pistas hacia Erg Chigaga. Cambian el firme y el ritmo, y las dunas se alcanzan a través del paisaje desértico. La segunda noche es en el campamento. El programa incluye dromedario, encuentro con anfitriones nómadas y demostración de pan en la arena. Quads y buggies quedan como actividades opcionales aparte.
Nuestra conexión con esta región es familiar. Para quien la visita, el atractivo está en enlazar valle, pueblo y travesía. La guía completa de Chigaga desarrolla las etapas. La salida compartida se confirma con cuatro viajeros de pago en la misma fecha; puedes solicitar plaza también si viajas solo o en pareja.
La mejor parte de una tarde puede ser dejar de correr
No hace falta ocupar cada minuto del desierto. Un paseo corto, una cresta que cambia de color o un rato sentado fuera del movimiento del campamento pueden ser suficientes para empezar a mirar de otra manera. El viento y las nubes modifican la escena; parte del encanto está en acompañar ese cambio.
Erg Chebbi y Erg Chigaga ofrecen ese encuentro con la arena. El camino decide buena parte de la elección: Merzouga combina las zonas del Dades y Todra con la posibilidad de acabar en Fez; Chigaga se entiende a través del Draa y M’Hamid.
Una noche permite disfrutar de la tarde y del siguiente amanecer, pero no deja una jornada entera libre. Si quieres caminar despacio o quedarte toda una mañana junto a las dunas, dale más espacio en el itinerario. Nuestra comparación de dos, tres y cuatro días ayuda a decidir cuánto tiempo reservar.
Compartir carretera también forma parte del recuerdo
En un grupo, los demás viajeros aportan conversación y otra forma de mirar. Alguien se fija en un detalle que habías pasado por alto; otra persona viene de la ciudad a la que irás después. También se comparten las pausas y el momento de volver al vehículo. Conviene disfrutar de ese ritmo común.
La habitación y la tienda se organizan por separado del transporte. Una pareja puede querer su propia tienda, y alguien que viaja solo puede preferir uso individual. Cuéntanos qué necesitas para descansar bien: el alojamiento también construye la experiencia.
Con niños o personas sensibles a las curvas, piensa en el viaje que todos podrán disfrutar. Si necesitas modificar mucho los horarios, un recorrido más largo o privado puede encajar mejor.
Nuestra recomendación para elegir con ganas de viajar
Vuelve de Merzouga a Marrakech si la ciudad sigue siendo tu base. Continúa a Fez si tus vacaciones avanzan hacia el norte. Elige Chigaga si te atraen el valle del Draa, M’Hamid y la entrada a las dunas por pistas.
Deja margen después de la llegada y antes de un vuelo. Lleva a mano agua, protección solar y una capa adicional: entre el Atlas y el desierto el ambiente puede cambiar mucho. Prepara una bolsa pequeña para la noche según la organización del traslado al campamento.
Dinos cuándo vienes, con quién viajas y dónde quieres seguir después. Y cuéntanos qué te llama del sur: los pueblos, la tarde en la arena, conocer compañeros de viaje o salir unos días del ritmo de la ciudad. Con eso podemos empezar a elegir tu camino.
Créditos fotográficos
Mexico1999 · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 · Imagen adaptada.
China Crisis · Wikimedia Commons · CC BY-SA 2.5 · Imagen adaptada.
Jamou · Wikimedia Commons · CC BY 3.0 · Imagen adaptada.